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Maltrato infantil dentro de la familia

Por: Tomás Armando Llamas Uguez

La problemática del maltrato infantil ha sido objeto de atención para los profesionales de manera reciente desde que Kempe describiera en 1962 lo que llamó “síndrome del niño apaleado”, consistente en la descripción de las consecuencias del maltrato físico desde un punto de vista pediátrico, con el fin de buscar una solución al problema. Con este trabajo se “descubrieron los malos tratos infantiles”. Aunque si miramos más allá en el siglo XIX, concretamente en el año 1866, se conoció el caso de la niña Mary Ellen Wilson en Nueva York, quien a los nueve años de edad sufría continuos maltratos y abusos, donde era golpeada, herida con objetos punzantes, atada, además de sufrir desnutrición (Verhellen, 1994).

Lamentablemente, vivimos en un mundo donde la violencia ha existido y predominado desde tiempos remotos. A su vez, el maltrato infantil es algo que se viene dando desde hace mucho tiempo atrás (recordemos el caso de Mary), pero con el único detalle, que ha ido incrementado en su porcentaje.

Desafortunadamente no existe una definición única de maltrato infantil, ni una delimitación clara y precisa de sus expresiones. A pesar de esta dificultad para elaborar el concepto, su concepción depende de factores culturales, étnicos, religiosos, sociales, educativos, etc. Incluso encontramos que se acepta el castigo físico dentro de unos límites digamos “aceptables” como la edad del niño o niña y por supuesto, en ocasiones puntuales (Baumrind, 1994).

 Sin embargo, lo más aceptado como definición de maltrato es “cualquier daño físico o psicológico no accidental a un menor, ocasionado por sus padres o cuidadores, que ocurre como resultado de acciones físicas, sexuales o emocionales o de negligencia, omisión o comisión, que amenazan al desarrollo normal tanto físico como psicológico del infante” (Musitu y García 1994).

En los primeros momentos del desarrollo evolutivo se observan repercusiones negativas en las capacidades relacionales de apego y en la autoestima de las y losEl abuso de los padres a los hijos infantes. Así como pesadillas y problemas del sueño, cambios de hábitos de comida, pérdidas del control de esfínteres, deficiencias psicomotoras, trastornos psicosomáticos, etc. En infantes escolares y adolescentes encontramos: fugas del hogar, conductas autolesivas, hiperactividad o aislamiento, bajo rendimiento académico, deficiencias intelectuales, fracaso escolar, trastorno disociativo de identidad, delincuencia juvenil, consumo de drogas y alcohol, miedo generalizado, depresión, rechazo al propio cuerpo, culpa y vergüenza, agresividad, problemas de relación interpersonal, entre otras causas no menos importantes (Hernández, 2010).

Diversos estudios señalan que el maltrato, casi siempre, continúa de una generación a la siguiente. Así mismo, las estadísticas mundiales revelan que más del 60% de los niños que sufren maltrato pertenecen a la edad escolar y a pesar de ello sólo entre el 5% y el 15% de los casos denunciados provienen de maestros, profesores o docentes del sistema educativo en general (OPS, 2002). Por lo tanto, la preocupación por el maltrato infantil, transciende la intranquilidad local e interna y se ha convertido en los últimos años en una inquietud de nivel internacional.

A su vez, la ONU ha ubicado a México entre las naciones más violentas del mundo. Además de todo lo que esto implica en lo económico, político y social, su impacto más negativo lo tiene, sin duda alguna entre los niños y las niñas púberes y adolescentes que viven a diario distintas situaciones de violencia como pueden ser por la pobreza, la migración, el rechazo y por la ignorancia que tiene algunas personas adultas (OMS, 2010). Cuando la gente es muy pobre, tienden a maltratar a sus hijos, y esto se debe porque en algunos casos estas personas no recibieron educación alguna o una orientación de como formar a sus hijos lo que les hace creer que lo que hacen esta bien.

Datos ofrecidos estiman que en América Latina no menos de 6 millones de niños, niñas y adolescentes son objeto de agresiones severas y un promedio de 80 mil infantes mueren cada año por la violencia que se presenta al interior de la familia (UNICEF, 2006). Entonces, resulta fundamental concientizar a todas aquellas personas responsables del cuidado y la atención de los menores sobre los derechos de la niñez, y capacitar y brindar asesoría, principalmente a los padres, con el fin de lograr una actitud de respeto hacia la niñez.

Sin embargo, es también conocido que la capacidad de algunos individuos a sobreponerse con mayor facilidad al maltrato infantil y sus efectos, radica en su nivel de resiliencia. Entendiéndose éste concepto como “la capacidad que posee un individuo frente a las adversidades, para mantenerse en pie de lucha, con dosis de perseverancia, tenacidad, actitud positiva y acciones, que permiten avanzar en contra de la corriente y superarlas” (E. Chávez y E. Yturralde, 2006). Esta resiliencia está dada por la contención afectiva y los límites claros puestos a lo largo de la crianza desde la infancia, por lo que quienes cuentan con escasa resiliencia son más vulnerables a padecer estrés postraumático o disociación.

Tomando en cuenta que el desarrollo y la formación de las y los menores depende básicamente de la educación que reciben en casa, así como de la escolaridad formal y del trato que en general reciben en las diversas instancias donde ellos participan, y donde en su mayoría dependen de personas adultas, resulta fundamental adoptar planes, estrategias de acción y programas que incluyan objetivos y medidas para modificar pautas culturales y discriminatorias que justifican y reproducen estereotipos sociales los cuales a su vez, son origen y consecuencia de formas específicas de violencia contra niños, niñas y adolescentes (INMUJERES, 2007).

La prevención del maltrato infantil requiere un enfoque multisectorial. Los programas eficaces son los que prestan apoyo a los padres y les aportan conocimientos y técnicas positivas para criar a sus hijos, que a su vez, son eficaces para reforzar los factores de protección frente al abuso sexual en la infancia. Y cuanto antes se producen estas intervenciones en la vida del infante, mayores son los beneficios que le pueden aportar a él y a la sociedad.

El maltrato infantil es un drama que día a día viven las y los infantes, motivo que no les permite crecer de manera sana y equilibrada como deben hacerlo; contrariamente crecen llenos de temores, cuando en su niñez lo que es primordial es su salud mental y emocional. Todas las personas que maltratan deben razonar y buscar una mejor manera de educar a sus hijos, y si no se sienten capaces de poder hacerlo deberían buscar orientación profesional, porque de este modo se podrá prevenir y erradicar el maltrato infantil (De la Cruz, 2010).

Como ya se menciono, el maltrato infantil es un problema mundial con graves consecuencias que pueden durar toda la vida. Sin embargo, no hay estimaciones fiables de la prevalencia mundial del maltrato infantil, pues no hay datos acerca de la situación existente en muchos países, especialmente los de ingresos bajos y medianos.

Cualquiera de las expresiones de maltrato en contra de los menores, trastorna su desarrollo integral y afecta de manera significativa su rendimiento y funcionamiento en todas las actividades que desempeñan, situaciones que comúnmente prevalecen en la edad adulta y los expone a un mayor riesgo de enfrentar desórdenes psiquiátricos, suicidios o consumo de drogas, entre otros factores que actúan en detrimento de su salud física y mental. Al respecto, se ha insistido en que las actitudes violentas manifestadas en la edad adulta se originan en el seno familiar, por lo general durante los primeros años de vida.

Por lo tanto, los efectos del maltrato sobre el infante dependen de muchos factores: la edad al inicio u ocurrencia de la(s) experiencia(s) violenta(s), el sexo de la víctima, su relación con el(la) agresor(a), la cronicidad de la violencia, etc.

Es importante entender que nadie, independientemente de la edad, merece vivir con miedo, amenazado, lastimado o insultado dentro de su propia familia o grupo social. Asimismo, no existe ninguna razón que justifique el maltrato hacia un niño o niña.

Bibliografía:

FAMILIAS Y NIÑOS CON PÉRDIDA AUDITIVA

Por. Kenya Denisse León Lieras

Los padres cuando ven y cargan en brazos por primera vez a su hijo, se llenan de emoción y esperanza, pero, ¿qué pasa con esos padres cuando les confirman un la pérdida de audición en su hijo? Todo tipo de preguntas pasa por la mente de esos padres: ¿En verdad tiene mi hijo una pérdida de audición? ¿Desaparecerá, mejorará? ¿Por qué mi hijo no oye? ¿Soy culpable? ¿Cómo podremos costear su tratamiento? ¿Cómo afectará su pérdida de audición en su vida? ¿Cómo podré comunicarme con mi hijo? En el momento que la familia recibe la noticia del miembro con pérdida de audición, pasan por un proceso de duelo por el cual deben lidiar cada uno de los integrantes de la familia; es un recorrido individual y todo el mundo responde de manera diferente y por intervalos diferentes. Dentro de las reacciones de la familia al diagnóstico, se dan las siguientes (LUTERMAN & ROSS, 1985):

  1. Choque emocional;
  2. Reconocimiento (aflicción activa);
  3. Negación (retirada defensiva);
  4. Admisión o negación;
  5. Acción constructiva o adaptación

El niño con pérdida auditiva, altera el equilibrio familiar por el resto del ciclo vital familiar. El niño sordo plantea muchos problemas a la estructura familiar veamos:

La vida conyugal de los padres:

La madre es quien asume el manejo del niño y se siente constantemente angustiada por la agobiante responsabilidad de la toma de decisiones en todo lo relacionado al niño sordo, sin el apoyo de un esposo bien informado o comprometido, quien, automáticamente asume un papel pasivo-evasivo en el manejo del niño, siendo sumamente difícil para el, delegar la toma de decisiones en su esposa, sintiéndose menos competente que ella.

Los padres como personas:

Se comete el error de que los profesionales de la salud (y hasta de los mismos padres) no reconocer las necesidades individuales de los padres para su desarrollo personal. Los padres tienden a volverse unidimensionales, es decir, solo piensan y viven en términos del déficit del niño, lo cual puede provocar una enorme cantidad de resentimiento y culpa por sentir enojo hacia su hijo y su sordera.

El niño con pérdida auditiva:

El niño sordo puede sentir que nunca satisface realmente a su madre o/y padre, y quizá nunca se sienta digno de recibir el tiempo y las cosas materiales que se le están dando; ocasionándole problemas emocionales en la adolescencia y su adultez, debido a los sentimientos de culpa que carga y una reducida autoestima.

Relación entre los padres y el niño sordo:

La sordera puede llevar a que se de un bloqueo de la comunicación con el hijo, haciendo que las relaciones entre éstos, se vivan tensas y metódicas; esto, debido a la ansiedad de los padres por tener que explicarles y enseñarles los objetos y la vida por medio de un sistema de lenguaje en proceso de aprendizaje[1] para ellos.

Relación entre los padres y los abuelos

Sucede que a los abuelos, les resulta más difícil manejar el dolor de tener un nieto discapacitado en audición y a la vez, saber que su propio hijo está sufriendo. Si la madre y el padre buscan el apoyo de sus propios padres, frecuentemente no lo obtienen, puesto que son ellos mismos los que tienen que actuar como padres de sus propios padres, proporcionándoles la información y el apoyo emocional. Los padres jóvenes con frecuencia resienten profundamente esta inversión de papeles por lo mucho que necesitarían ser consolados por sus padres, sin lograrlo.

El hermano:

Con mucha frecuencia, el hermano obtiene proporcionalmente menos tiempo y energía de sus padres, por lo que no es raro que busque formas  de llamar la atención de sus padres. El hermano es agobiado por tener que asumir responsabilidades para el cuidado de su hermano (por ejemplo, actuar de niñera mientras los padres van al médico). Así mismo, el hermano puede percibir y responder a la preocupación de los padres y no quiere ser visto con, o cuidar al niño sordo en público [2] porque pueden llegar a ser identificados como “el hermano del niño sordo”, lo cual les puede resultar bastante doloroso.

Recomendaciones.

Es importante ser receptivo con respecto a la pérdida de audición. Promueva la educación sobre la pérdida auditiva en su familia y en su comunidad, esto conducirá a la aceptación. En la pareja el dialogo abierto es lo mejor, están caminando juntos en este reto, donde es necesario una reestructuración conyugal y familiar, no deje de lado a su pareja por ocuparse de su hijo. A los abuelos ayúdeles a entender que la mejor forma de ayudar es manteniéndose conectados con el niño; asegúrese de mantener claras las expectativas papas-abuelos, de esta manera ellos no sentirán que lo están defraudando y que están fallando en cumplir sus expectativas. Debe asegurarse de escuchar a cada uno de sus hijos y de buscar apoyo si siente que es necesario; permita que vaya(n) y participe(n) con el audiólogo, la sala de terapia, etc.[3] Todos los niños necesitan tres tipos de recursos internos para lograr convertirse en personas autosuficientes:

  1. sentirse bien de sí mismos y de otros,
  2. comprensión del bien y el mal y
  3. una fuente de alternativas para resolver problemas

Estrategias para mejorar la relación padre-hijo y para criar niños que serán adultos autosuficientes y responsables:

  1. Manifieste expresiones de amor.
  2. Sea predecible: Las rutinas y los horarios proporcionan estabilidad y seguridad en el niño.
  3. Comuníquese claramente: Asegúrese de que sus palabras, el tono de la voz y las expresiones faciales coincidan, respetando su necesidad de atención dividida[4].
  4. Observe y comprenda los comportamientos problemáticos en su hijo: ¿Está él/ella teniendo problemas para expresarse o está proyectando su energía negativa en una forma física?
  5. Reconozca a su hijo cuando se porte “Bien”.
  6. Adecue su entorno para que el niño pueda explorar, defina al niño las reglas y los límites
  7. Establezca límites razonables.
  8. Prevenga los berrinches. Anticipe este tipo de situaciones y ayude a sus hijos a evitar una crisis señalando alternativas para solucionar el problema.
  9. Enseñe buenas técnicas para resolver problemas: Defina claramente los comportamientos que son inaceptables y el por qué son inaceptables; luego preséntele (niños pequeños) o pregúntele (niños mayores) sugerencias positivas de que debe hacer la próxima vez.
  10. Busque ayuda profesional cuando sea necesario. Si los problemas de conducta persisten, la ayuda profesional es un excelente recurso que puede proporcionar apoyo y un plan de acción constructivo.
  11. Sea paciente con su hijo y consigo mismo. Recuerde que su niño está en un proceso de aprendizaje llamado “infancia”, su consistencia, paciencia y amor va a proporcionarle a su hijo el apoyo necesario para convertirse en un adulto maduro e independiente.

REFERENCIA BIBLIOGRAFICA.


[1]Se utilizan: lenguaje de señas mexicano (LSM), lectura de labios y lenguaje oral ya sea mixto o como único lenguaje.

[2]La actitud de sentirse apenado parece ser más evidente en el caso de los hermanos adolescentes.

[3] Esta es una práctica aceptada por muchos profesionales si solicita permiso previo a la cita

[4] El sordo tiene toda su atención en lo visual: se debe señalar el objeto, esperar que mire ese objeto y regrese la vista al rostro del que le habla y dar la instrucción deseada de ese objeto. El sordo no puede recibir instrucciones mientras mira el objeto porque no “escuchara”.

Familia, discapacidad y resiliencia

Por:  Psicólogo Osamu Jesús Tomatani Mejía

De acuerdo a lo que aporta  Barbado, Aizpiri, Garzón y Rodríguez, (2004), la familia es una unidad básica de socialización; es el contexto social  inmediato  donde se inicia y produce la integración de los seres humanos en un sistema social. Es en  la familia donde los seres humanos  construyen sus pautas básicas de relación que influirán y determinarán  las interacciones de su etapa  adulta. Es el primer laboratorio del aprendizaje social. Los seres humanos siempre han tenido que formar grupos, y esto a resultado fundamental para el desarrollo de la civilización. La forma natural entre los seres humanos de unirse y coexistir es formar grupos que hemos conceptualizado como  familia. Así lo demuestran los estudios transculturales que demuestran cómo, la familia es un grupo básico en todas las culturas. La familia ha cambiado a  lo largo de la historia y ha adaptado su organización de acuerdo a las vicisitudes socioculturales, económicas  y políticas sufridas.

Entonces, a partir de lo anterior, podemos deducir que para entender a los individuos, necesitamos entender su contexto y cómo es la dinámica dentro de su familia; al respecto Andolfi (2010) aporta que para analizar la relación que existe entre comportamiento individual y grupo familiar, es un único acto de observación, es necesario considerar a la familia como un todo orgánico, es decir, como un sistema relacional que supera y articula entre si los diversos componentes individuales. Por ende si queremos observar la interacción humana, y más en particular la familia, siguiendo un enfoque sistémico, debemos aplicar las diversas formulaciones, y las deducciones de los principios validos para el sistema en general. Así partiendo de las afirmaciones de  Bertalanffy (1998), donde para él, todo organismo es un sistema, ósea un orden dinámico de partes, y procesos entre los que se ejercen interacciones reciprocas; del mismo modo considera a la familia como un sistema abierto, constituido por varias unidades ligadas entre si, por reglas de comportamiento y por funciones dinámicas en constante interacción entre sí e intercambio con el exterior. De la misma manera se puede postular que todo grupo social es a la vez un sistema constituido por múltiples microsistemas en interacción dinámica. Es pues que podemos considerar a la familia como principal fuente de aprendizaje y de adquisición de herramientas que servirán a los niños en su vida adulta para establecer vínculos afectivos; pero también pueden adquirir actitudes que  podrían perjudicar   sus formas de relación de sus etapas posteriores.

Teniendo comprendido el concepto de  familia podemos comenzar a analizar lo que sucede cuando uno de los integrantes tiene alguna discapacidad; Sterm (2005) afirma que la presencia de una persona con discapacidad, no solo distingue una familia de otra si no que dichas  familias se visualizan como un engranaje de “capacitados” y “no capacitados”; a medida que en el imaginario social, en lo simbólico, la discapacidad se asocia al par sano-enfermo, y al par normal- anormal.

García (2005) señala que hoy entendemos la discapacidad como una construcción social que parte del no reconocimiento de las diferencias del otro; es decir de cómo la sociedad aborda las diferencias comparado con todas las formas de discriminación que han existido, ya sea por genero, étnica, clase social o en este caso por discapacidad. La discapacidad no existiera entonces, si todos nos reconociéramos en las diferencias, simplemente seriamos seres diferentes.

Debemos pensar la discapacidad ubicada en el complejo mundo de lo social y no caer en falsas abstracciones que lo separan de forma artificiosa y engañosa; hay que rescatar el enfoque de la persona con discapacidad como un ser social y biológico cuya discapacidad no es un atributo individual sino un problema social con un eje central referido a lo ideológico y a lo actitudinal (Consejo Nacional de Rehabilitación 2005).

Es entonces que podemos darnos cuenta de cómo la familia se deja influenciar por dicha construcción social acerca de la discapacidad y de acuerdo a las investigaciones realizadas por Berger (2008) queda demostrada  la tendencia de las familias a aislarse del mundo y a alejarse  sus redes sociales por tanto limitan el contacto con las demás personas; en otras ocasiones se tiende a la manipulación de los demás por medio del integrante con discapacidad. De igual manera a observado que las familias tienden a polarizarse y permanecer en los extremos del abandono o sobreprotección de la persona con discapacidad.

Es evidente que las familias con un integrante con discapacidad cruzan un proceso de crisis muy especial con el cual deben lidiar y quizá unos de los recursos más efectivos con los que cuenta es  la “resiliencia”;  tanto a nivel individual como familiar la resiliencia se concibe como la fuerza que se opone a la devastación potencial de la adversidad; no es posible hablar de resiliencia en ausencia de condiciones de adversidad con alta posibilidad de generar cambios negativos en una persona o grupo. La adversidad es entonces el germen de la resiliencia, el dolor es la semilla de la superación, y los obstáculos son el incentivo al esfuerzo sostenido hacia una meta que caracteriza a las personas y familias resilientes (Cyrulink, 2003).

A manera de conclusión cabe resaltar la importancia de tomar en cuenta el proceso y configuración de las familias, así como también los patrones de interacción que suelen establecer en determinadas situaciones, en especial cuando hay un miembro que presenta alguna discapacidad; es necesario hacer consciencia de la importancia de cambiar los constructos sociales que giran en torno al tema de la discapacidad; si bien es cierto que la discapacidad se considera una idea o construcción social,  también puede ser una idea y construcción propia,  es pues que si analizamos desde el punto de vista de la teoría general de los sistemas, podemos afirmar que si bien los sistemas influyen en los sistemas mayores, también el individuo influye en el sistema y el sistema en el individuo; entonces si una persona con discapacidad se cree enferma o anormal está contribuyendo a que la idea se solidifique dentro del pensamiento global; en cambio si el individuo es capaz de sobrepasar  el constructo social entonces podrá romper con los patrones de pensamiento. Es de igual manera importante considerar que todas las personas cuentan con el recurso de la resiliencia, y que no se trata de algo que se obtiene si no algo que se forma dentro de cada individuo dependiendo de sus experiencias.

Referencias bibliográficas

  • Andolfi, M. (2010) Terapia Familiar Un Enfoque Interaccional Barcelona: Paidos
  • Barbado, Aizpiri, Garzón y Rodríguez, (2004) Individuo y Familia. Revista  Grupo de Habilidades en Salud Mental de la SEMG (61), 84-94)
  • Berger, T. (2008) Aportes de la perspectiva sistémica y la terapia familiar, al trabajo con educación especial, Revista Intercontinental de psicología y educación   1, (10), 75-90
  • Bertalanffy, I. (1998) Teoría General de los Sistemas Buenos Aires: Emece editores
  •  Consejo Nacional de Rehabilitación. (2005). Manual para conocer la clasificación internacional de fundamentos de discapacidad y salud. Costa Rica: Consejo Nacional de Rehabilitación y Agencia de cooperación internacional de Japón.
  • Cyrulink, B. (2003). El murmullo de los fantasmas. Barcelona: Gedisa
  • García, S. (2005). Rehabilitación basada en la comunidad España: Pax editores
  • Sterm, F. (2005). El estigma y la discriminación Argentina: Novedades 

El Maestro…

Extraido de “26 cuentos para pensar”, Jorge Bucay

El Maestro sufi contaba siempre una parábola al finalizar cada clase, pero los alumnos no siempre entendían el sentido de la misma…
 Maestro – lo encaró uno de ellos una tarde. Tú nos cuentas los cuentos pero no nos explicas su significado…
 
– Pido perdón por eso. – Se disculpó el maestro – Permíteme que en señal de reparación te convide con un rico durazno.
 
– Gracias maestro.- respondió halagado el discípulo
– Quisiera, para agasajarte, pelarte tu durazno yo mismo. ¿Me permites?
– Sí. Muchas gracias – dijo el discípulo.
– ¿Te gustaría que, ya que tengo en mi mano un cuchillo, te lo corte en trozos para que te sea más cómodo?…
– Me encantaría… Pero no quisiera abusar de tu hospitalidad, maestro…
– No es un abuso si yo te lo ofrezco. Solo deseo complacerte…
– Permíteme que te lo mastique antes de dártelo…
– No maestro. ¡No me gustaría que hicieras eso! Se quejó, sorprendido el discípulo.
El maestro hizo una pausa y dijo:
– Si yo les explicara el sentido de cada cuento… sería como darles a comer una fruta masticada

ATRÉVETE A CRUZAR LA PUERTA

 Por:  Ma. Elena García García

Publicado en DESTELLOS DEL SABER el lunes 2 de enero de 2012

       Ayer, mientras preparaba la cena de fín de año, un visitante alado entró en mi cocina. Al principio pensé que era una mosca y me dispuse a espantarla para que se fuera y no se posara en los alimentos, pero casi inmediatamente reconocí el sonido de las alas y la ví –era una abeja. Pensé que la había atraído el olor del chocolate, uno de los ingredientes del mole que estaba preparando para la cena, así que le acerqué el empaque que contenía bastantes residuos del exquisito y aromático dulce para que pudiera llevar un poco a su panal.
       Pero la abeja ni siquiera se acercó, tal vez en ese momento se dió cuenta que estaba en un lugar extraño para ella y buscó una vía de escape; entonces voló hacia la pequeña ventana que está cerca del techo e intentó salir hacia el amplio patio, lleno de luz solar que estaba frente a ella.
       Por costumbre, esa ventana siempre está cerrada pero ella no lo sabía, se desplazaba sobre el vidrio hacia arriba y hacia abajo y en poco tiempo, al no haber espacio para seguir el vuelo, su peso la vencía y caía sobre la marquesina de la ventana. Eso lo hizo varias veces, en cuanto caía en la marquesina levantaba otra vez el vuelo y casi de inmediato volvía a caer, y otro vuelo, y otra caída; pero eso a ella no le importaba, al contrario, se aferraba con gran pasión en conseguir su objetivo porque ese le parecía el camino correcto y valía la pena luchar por él, y a pesar de que cada intento era un claro y doloroso fracaso, ella seguía gastando su energía, sumergida en la ilusión de conseguir su deseo.
       Mientras tanto yo, con una mano movía el mole para que no se quemara, pero mis ojos y mis pensamientos estaban puestos en ese pequeño y laborioso animalito. Admiraba sus repetidos esfuerzos y tenacidad por lograr su objetivo pero a la vez pensaba “qué bueno sería si en una de esas caídas se detuviera y volteara a su alrededor para ver otras alternativas, entonces se daría cuenta que hay tres puertas abiertas por las cuales puede pasar sin ninguna dificultad y que cada una es la entrada a espacios donde puede vivir nuevas y emocionantes aventuras”.
        Pensé que así somos la mayoría de los humanos. Nos aferramos a la ilusión de conseguir un objetivo porque nos parece que eso nos permitiría sentirnos más felices, completos y libres. De tal manera que nos apasionamos por continuar con nuestra pareja, aunque ya no haya puntos en común y en lugar de amor reine el sufrimiento y la frustración. O tal vez estés aferrado a estudiar una carrera y no haz logrado entrar en esa universidad de tu elección porque no pasaste los exámenes o porque no puedes pagar las altas colegiaturas. Quizás llevas mucho tiempo buscando un mejor trabajo pero no has encontrado el que se ajuste a tus expectativas.  O te sientes desorientada porque no estás con la gente adecuada en el lugar indicado.
       Si es así, detente, tómate el tiempo necesario para visualizar otras alternativas y replantear tus estrategias. Todo lo que buscas está ahí, sólo atrévete a cruzar la puerta. Escucha tu voz interior, ella siempre sabe lo que es bueno para ti. Permítele ser tu guía, así te sentirás acompañada aunque estés sola, te sentirás optimista a pesar de tus tropiezos y serás capaz de ver los regalos que el Creador te ofrece a cada momento para que seas feliz.
        Puedo terminar aquí este escrito, pero siento que debo contarte como termina la historia de la abeja porque nos deja un buen mensaje para reflexionar. Resulta que en uno de sus intentos, la abeja se desplazó al cristal que estaba a su izquierda, seguramente le pareció una alternativa diferente y aunque obtenía el mismo resultado indeseable ella no se detenía ni un instante, subía y caía repetidamente. En su último intento se acercó demasiado a la esquina de la ventana y de pronto, en un abrir y cerrar de ojos y sin que ella ni yo lo esperáramos ni deseáramos, saltó una araña y con gran habilidad empezó a atarla con sus resistentes hilos; la abeja luchaba desesperadamente por liberarse pero le fue imposible romper las ataduras que cada vez la dejaban más inmóvil. Mi primer impulso fue ayudarla a liberarse pero luego pensé que no sería justo para la araña, después de todo la atrapó porque es parte de su cadena alimenticia y ella también tenía el derecho de disfrutar una exquisita cena de fín de año

Yoga para mejorar la DIGESTION

Por: Ayesha Estrada

Los  desordenes digestivos es algo muy común en nuestra vida moderna, ya sea una  simple  inflamación, pasando por la incomoda  diarrea, el desesperante estreñimiento o las dolorosas ulceras.  Para combatirlos podemos buscar diferentes  opciones además de lo que la medicina tradicional nos ofrece. La  práctica regular del yoga brinda múltiples beneficios  para el organismo y puede ayudar mucho al sistema digestivo.

        Según el  Dr. Krishna Raman, en su libro “A Matter of Health”, el yoga actúa sobre 4  mecanismos principales. Uno, al mover el cuerpo en forma metódica genera un  masaje interno a todos los órganos, mejorando la circulación, limpiando toxinas  y aportado nutrientes para la reconstrucción de los tejidos. Dos, estimula las  glándulas mucosas a funcionar óptimamente, protegiendo zonas sensibles. Tres, disminuye  la producción de ácidos gástricos con posturas especificas, aliviando el ardor.  Y por último el efecto relajante de la mente, que disminuye el estrés.

          Se  necesita constancia para ver cambios en  nuestra digestión usando el yoga. Lo mejor es practicar  diario, incluso 2 veces al día. Las posturas se requieren mantener por un  tiempo largo, para pasar del efecto a nivel muscular a un efecto fisiológico, por  lo que es indispensable el uso de cobijas o cojines firmes (bolsters) para  lograr estar cómodos. El objetivo es estirar suave y relajadamente la región  abdominal y el nervio vago, así los intestinos se calman y descansan.         Recuerde  que “NO es lo que hace, sino COMO lo hace”. En caso de duda o de malestar en la  práctica, es muy importante tener la asesoría de un profesor capacitado para dirigir  los ajustes para una postura correcta.

        Propongo 3 secuencias para diferentes resultados, las primeras dos  de apoyo a su digestión y la última para fortalecer la región abdominal.

        Estas secuencias podras encontrarla en ESCUELA SOLOYOGA

Centro Holistico Psicologia y Desarrollo Humano

Centro Holistico.

Que necesitan nuestros Jovenes…

Por: Psic. Francisco A. Olvera Minjares

La educación que recibimos de nuestros padres, y los medios de comunicación, nos hicieron creer que nuestros hijos se podían  “traumar” si les hablamos fuerte, si los castigamos, o les marcamos límites muy claros. Nos hicieron temerle al conflicto con los hijos, evitamos temas complicados, evitamos sancionar, nuestras consecuencias frente a las reglas deja mucho que desear.

            Se nos olvido ser autoridad. Se nos olvidó, que como padres, nuestra función primordial es educar a nuestros hijos, y me refiero a educar para la vida, no a la educación escolar.

            La generación actual, jóvenes entre 18 y 30 años, no tienen definido que quieren en la vida, o como dijo Bucay, “¿para que viven?” les falta el temple, el sentido de vivir, del que habla Viktor Frankl.

            Pilar Sordo, Psicóloga chilena, propone en su libro “¡Viva la Diferencia!” lo que ella llama ” LOS TRES PILARES DE LA EDUCACIÓN”

  • RESPONSABILIDAD
  • LIBERTAD
  • FUERZA DE VOLUNTAD

            Los padres debemos educar a nuestros hijos para que tengan responsabilidad, debemos darles tareas y deberes de vida, no solo académicos, que les permitan poco a poco, sentirse aptos para enfrentar la vida, conozco jóvenes que tienen maestrías y doctorados, pero que no saben salir a buscar trabajo, jóvenes con licenciatura en mercadotecnia,  que creen denigrante trabajar en un puesto de tacos, cuando, es ahí, donde pueden ejercer su profesión,  Jóvenes que creen merecerlo todo por haber estudiado y creen injusto que nadie les de  trabajo, sin haber luchado antes por conseguirlo.

            Estas tareas  de vida, pueden ser: hacer labores en casa, trabajar en vacaciones, hacer labor social, ayudar en el trabajo a los padres, etc.

            La libertad concebida como “hacer lo que tiene sentido para mi proyecto de vida”, y no como “hacer lo que yo quiero”,  sin embargo, para tener esta libertad, es necesario primero ser responsable, un Joven responsable, tendrá la claridad de pensamiento para decidir cuándo ejercer su libertad, es decir, cuando hacer algo para darle sentido y rumbo a su vida.

            Para lograr esto, es necesario permitirle, la toma de decisiones responsables, en donde pueda asumir las consecuencias de sus acciones, sean estas consecuencias logros o fallas.

            Y por último, la educación de la fuerza de voluntad, que será necesaria para ejercer la libertad y la responsabilidad.

            Sin la fuerza de voluntad, no hay acción que continúe, meta que se alcance, sueños que se persigan, la fuerza de voluntad, se adquiere en el día a día, con la “obligación” de hacer aquello que en ocasiones no nos gusta hacer o no tenemos ganas de hacerlo, la fuerza de voluntad, es aprender a encontrar motivos donde no los hay, la fuerza de voluntad, es anteponer mi responsabilidad a mi flojera o desgano.

            Para formar estos tres pilares los padres, debemos ser consistentes y congruentes, ser consistentes, significa, no desautorizarse entre los adultos, mantener firme la decisión de castigos o consecuencias por las acciones de los hijos, mantener la congruencia entre los castigos y las faltas, no cambiar los valores o puntos de vista por conveniencia.

             La educación de la fuerza de voluntad, no se logra  FACILITANDOLES LAS COSAS, sino enseñándoles como enfrentarse a ellas y a darles solución.

             SI QUIERES QUE TU HIJO ANDE EL CAMINO, NO LE HAGAS EL CAMINO, ENSEÑALE COMO HACERLO, Y EL DECIDIRA EL RUMBO.

¿Cómo lograr un orgasmo? Aquí te damos algunos consejos

Para muchos, conseguir un orgasmo es una prueba imposible que genera estrés y ansiedad al momento de tener el coito. Varias parejas están obsesionadas por tener un orgasmo y cuando no logran experimentar dicha sensación empiezan a surgir una infinidad de ideas y sentimientos negativos. Tanto el hombre como la mujer pueden pensar que es malo en la cama, o que no es atractivo, dañando así la confianza de la pareja.

¿Cómo lograr un orgasmo? Aquí te damos algunos consejos.

YOGA, Una escuela para el cuerpo

por Ayesha Estrada

El movimiento y la acrobacia  son parte de la herencia humana, que en toda cultura tiende a desarrollarse por naturaleza. Vienen de una necesidad creativa y en la actualidad ayudan a compensar el ritmo de vida sedentario de las personas. El ser humano necesita moverse para estar sano. Antiguamente, antes de la revolución industrial,  se solía caminar de 15 a 30 Km. al  día, pero actualmente una persona de ciudad camina menos de 1 Km. diario.

¿Que  es yoga?

El yoga es una filosofía muy antigua proveniente de la India, a veces se le describe como arte a veces como ciencia.  Es la búsqueda de la unión de cuerpo, mente y alma. Su campo de acción es muy amplio y va desde el concepto más sencillo, hasta el contacto mas elevado. A veces se le menciona como el tratado de psicología mas antiguo. La forma de yoga mas conocida es el Hatha, o el yoga físico.

El hatha yoga es una herramienta que ayuda a percibir el cuerpo y sensibilizarlo. Es un excelente ejercicio que mueve el cuerpo en todas las direcciones posibles y de una manera saludable respetando las funciones anatómicas de cada estructura.

Escuelas y estilos

Actualmente hay muchos grupos de hatha yoga diferenciados por su forma de trabajo. Algunos son muy corporales y dinámicos y otros acentúan más al aspecto místico meditativo. Los estilos mas conocidos en México son: el Kundalini Yoga (se enfoca en la respiración y el despertar de la energía), el Yoga Solar (trabaja con secuencias de posturas y atenciones mentales para el desarrollo de los chakras) y Yoga Iyengar (se enfoca en la alineación precisa y cuidado del cuerpo).  Poco a poco ha llegado influencia de otros países a México  y ahora se conoce también el Astanga Yoga (practica  fluida) y su derivado de Power Yoga, el Vijñana Yoga, Anusara etc.

El yoga que yo enseño es Centered Yoga de Dona Holleman, o traducido al español yoga del centro o yoga centrado en si mismo. Tiene que ver con el contacto  interno, con el percibir   y sentir el cuerpo como una unidad funcional y darme cuenta. Busca el equilibrio físico, derecha/izquierda, delante/atrás y sacar el máximo movimiento de las articulaciones a través del alargamiento. También busca el equilibrio mental en el uso del  cerebro moderno o neocortex y cerebro antiguo o sistema límbico.  Tiene 8 principios vitales para la práctica:

  • Estado meditativo (el no hacer de la mente)
  • Relajación (el no hacer del cuerpo)
  • Intent (la proyección de la energía)
  • Enraizamiento (el uso de la gravedad)
  • Centrar (el balance de las fuerzas)
  • Alineación
  • Respiración
  • Alargamiento

¿Quien hace yoga?

La mayoría de la gente tiene idea de que el yoga es para viejitos que ya no pueden hacer otra cosa, pero actualmente existen diferentes tipos de yoga adaptados a cada necesidad. Hay clases para niños y personas de la 3ª edad, hay clases dinámicas para jóvenes y atletas, hay yoga para gestantes, y hay clases privadas con un enfoque yoga terapéutico para manejar necesidades particulares. En conclusión “El yoga es para todos”